Dolor neuropático

Dolor neuropático
Atendemos el dolor originado por una lesión o alteración del propio sistema nervioso, un tipo de dolor con características particulares —quemazón, descargas, hormigueo— que requiere un diagnóstico preciso y tratamientos específicos distintos a los del resto de dolores.

¿De qué trata?

Un dolor distinto, que necesita identificarse bien para tratarse bien.

El dolor neuropático aparece cuando el sistema que transmite las señales de dolor se ve dañado o alterado. Para orientarlo correctamente empleamos escalas específicas y una exploración dirigida que nos permiten confirmar su naturaleza neuropática y medir su impacto.

A partir de ahí, planteamos un tratamiento individualizado que combina abordaje farmacológico y, cuando está indicado, técnicas intervencionistas. Trabajamos de menos a más invasivo y revisamos el plan según tu respuesta.

Dolor neuropático

¿Te identificas con esto?

Así suele describirse el dolor de origen nervioso.

  • Sensación de quemazón, ardor o calambres, más que un dolor "normal".
  • Descargas eléctricas o pinchazos que aparecen de repente.
  • Hormigueo o adormecimiento en manos, pies o una zona concreta del cuerpo.
  • Dolor al roce de la ropa o de las sábanas, en una zona que parece más sensible de lo normal.
  • Un dolor que no encaja con una lesión visible y que cuesta explicar con palabras.

Entender tu dolor

Conocer de dónde viene tu dolor y qué lo agrava o alivia ayuda a tratarlo mejor.

Estas son algunas de las causas y los factores que más influyen en este tipo de dolor. No son una lista completa ni un diagnóstico: lo que ocurre en tu caso lo valoramos en consulta.

  • Un nervio dañado o alterado

    Una infección (como el herpes), la diabetes, una cirugía o una compresión pueden lesionar un nervio y dejarlo mandando señales de dolor.

  • Un sistema sensibilizado

    Con el tiempo, la vía del dolor puede amplificar las señales, de modo que incluso un roce normal se vive como dolor.

  • Frío, roce y temperatura

    El contacto de la ropa, el frío o los cambios de temperatura suelen activar o intensificar este tipo de dolor.

  • Sueño, estrés y enfermedad de base

    El descanso, el estado anímico y el control de la enfermedad que lo origina (por ejemplo, la diabetes) influyen mucho en cómo se siente.

Preguntas frecuentes

Estas son algunas preguntas frecuentes sobre el dolor de origen nervioso y su tratamiento. Si tienes otra, contáctanos.

Las dudas más habituales sobre el dolor neuropático.

1

¿En qué se diferencia el dolor neuropático de otros dolores?

Es un dolor que no nace de una lesión de los tejidos, sino del propio sistema nervioso que transmite las señales. Por eso se describe como quemazón, descargas u hormigueo, y por eso necesita un diagnóstico y un tratamiento distintos a los de un dolor muscular o articular.

2

¿Por qué los analgésicos habituales no me funcionan?

El dolor neuropático suele responder poco a los analgésicos comunes y mejor a fármacos específicos que actúan sobre la transmisión nerviosa. Ajustar ese tratamiento, y combinarlo con técnicas intervencionistas cuando están indicadas, es parte de lo que valoramos en consulta.

3

¿Qué es la neuroestimulación?

Es una técnica que modula las señales de dolor mediante estímulos eléctricos. Se reserva para casos concretos y siempre tras una valoración cuidadosa. Si consideramos que puede ayudarte, te explicamos en detalle en qué consiste antes de decidir contigo.

4

¿El dolor neuropático se cura?

En muchos casos no se elimina del todo, pero sí se puede reducir de forma significativa y mejorar tu calidad de vida y tu descanso. Trabajamos con objetivos realistas y acompañamos la evolución a lo largo del tiempo.

Cómo te acompañamos

Un proceso ordenado, del primer día al seguimiento

  • Primera visita y evaluación

    Dedicamos una primera consulta extensa a conocer tu historia, revisar tus pruebas y explorar cómo te afecta el dolor en el día a día. Entender de dónde viene antes de proponer nada.

  • Plan de tratamiento individualizado

    Definimos juntos un plan adaptado a tu caso, con objetivos realistas y consensuados desde el principio. Te explicamos qué podemos esperar y qué no, con honestidad.

  • Tratamiento

    Aplicamos las técnicas acordadas de forma escalonada, empezando por las menos invasivas siempre que es posible.

  • Seguimiento y revisión

    Acompañamos la evolución y ajustamos el tratamiento según cómo respondas. El plan no es rígido: se revisa.

Seguros médicos

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